Muchas veces hablamos del TDAH o TDA en niños y adolescentes cuando se presentan dificultades a nivel académico y/o conductual.
Pero la realidad es que este trastorno continúa presente inclusive en la adultez, y en esta etapa genera muchísimos más problemas a las personas que lo padecen y que no cuentan con herramientas y estrategias para tenerlo en control.
Siendo adulto, se pueden tener problemas en:
Las Relaciones
El Trabajo
El Rendimiento
La Productividad
La Gestión del tiempo
La Autoestima
El Estrés
La Motivación
Ahora veamos algunos indicadores y dificultades que pueden sugerir la posibilidad de que este trastorno esté presente:
Falta de enfoque.
No terminar tareas.
No poder mantener conversaciones largas.
Dificultad para concentrarse.
Dificultad con rutinas.
Impulsividad para actuar.
Actuar sin pensar.
Tomar decisiones rápidas.
Tener problemas para esperar tu turno.
Inquietud constante.
Incapacidad para permanecer tranquilo.
Procrastinación crónica.
Dificultad para organizar y planificar.
Olvidos frecuentes (citas, fechas, tareas).
Cambios de humor repentinos.
Problemas en la comunicación (no escuchar, no prestar atención, interrumpir mucho).
¿Te identificas con algunos comportamientos?
Tener 2 conductas o más de la anteriores de forma constante, indican un buen momento para hacer un proceso de evaluación para confirmar o descartar que haya TDAH o TDA.
Espero sirva de guía
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