Tradicionalmente, el Autismo se ha asociado con una prevalencia mayor en hombres.
Pero las neurociencias actuales y mi experiencia en consulta, revelan que las mujeres también pueden experimentar autismo de manera significativa, aunque sus manifestaciones pueden diferir grandemente.
→ ¿Por que hay diferencias?
• Investigaciones recientes destacan que las mujeres con autismo tienden a mostrar conductas menos evidentes que los hombres, lo que puede llevar a diagnósticos tardíos o erróneos.
• También, las mujeres pueden desarrollar habilidades de camuflaje social, lo que hace que oculten sus dificultades comunicativas y de interacción.
• Por otro lado, los hombres frecuentemente presentan intereses obsesivos y comportamientos repetitivos desde temprana edad, que no son tan evidentes en mujeres
→ ¿Qué implicaciones trae?
• Esta capacidad de camuflaje, puede llevar a que muchas mujeres autistas no sean diagnosticadas hasta la adolescencia o la edad adulta, cuando las demandas sociales y las expectativas incrementan, exacerbando las dificultades subyacentes.
• Por eso la identificación precoz y precisa es crucial para garantizar un acceso oportuno a intervenciones adaptativas y apoyos necesarios.
•Este retraso en el diagnóstico subraya la necesidad de una mayor conciencia y capacitación entre responsables y profesionales de la salud, que por lo general se enfocan en hombres menores de edad.
• A nivel profesional, es necesario un enfoque individualizado de abordaje y apoyo educativo, reconociendo las fortalezas y desafíos únicos de cada individuo en el espectro autista, para ayudarle a mejorar su calidad de vida.
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